26 nov 2011

Desperté en un campo lleno de girasoles. Me miraron y sonrieron. Bailaron junto con el viento, sus pétalos se movían con delicadeza.
Pero el cielo se nubló. Cayó agua, plumas verdes y corazones celestes.
El resplandor anaranjado inundó mi cuerpo, me quemó y me volví ceniza.
Pétalos amarillos. Pétalos de flor.
Cubrieron mis restos como mamá solía hacerlo.
Escondieron mi corazón del mal, de las plumas verdes. Plumas podridas y venenosas.
Mi alma se elevó hasta tus manos. Corazones celestes para el recuerdo.
Mis ojos quemados aún te podían ver, mis ojos destrozados. Te recuerdo, cariño. Te recuerdo bien...

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